Hasta ahora, gran parte de las metodologías utilizadas en la simulación clínica se habían centrado principalmente en la evaluación de la técnica y el cumplimiento de estándares médicos, muchas veces desde una perspectiva genérica e interprofesional. A pesar de que la técnica es esencial, este enfoque invisibilizaba elementos clave de la práctica enfermera, como por ejemplo la ética del cuidado, la presencia relacional con el paciente y la gestión emocional de la propia profesional.
Para dar respuesta a ello, un equipo de investigadoras ha diseñado Power in Practice, un nuevo marco de debriefing que transforma el análisis de las prácticas de simulación en enfermería. Publicado en la revista científica Clinical Simulation in Nursing, este modelo demuestra que promover un diálogo reflexivo sobre cómo se sienten las profesionales y qué impacto tienen sus decisiones mejora significativamente su seguridad psicológica y favorece el reconocimiento de su voz y liderazgo dentro del sistema de salud. Ha participado en él Clara Selva Olid, investigadora del grupo Behavioural Design Lab (BDLab), adscrito al eHealth Centre, con el liderazgo de Laura Macià Casòliva, de Athaia, y la colaboración de Carlota Riera Claret, de la UVic-UCC.
Cuatro fases para transformar el aprendizaje
El modelo propone redefinir el debriefing en una secuencia estructurada en cuatro fases para optimizar el aprendizaje. La primera, Feel, se centra en las emociones y la seguridad psicológica; la segunda, Think, en el razonamiento clínico y el conocimiento enfermero; la tercera, See, en el reconocimiento del impacto de las actuaciones profesionales, y la cuarta, Move, en la transformación de los aprendizajes en acciones concretas para la práctica futura.
El debriefing es una conversación reflexiva y estructurada que tiene lugar después de una simulación o de una situación clínica para analizar la experiencia, comprender las decisiones que se han tomado y transformarlas en aprendizaje. La nueva propuesta amplía los enfoques existentes incorporando el empoderamiento de las enfermeras como uno de los objetivos de la reflexión. Así, invita a las profesionales a identificar las emociones vividas, reflexionar sobre su razonamiento clínico, reconocer el impacto de sus actuaciones y concretar acciones para la práctica futura.
Un modelo basado en la investigación cualitativa
El estudio para desarrollar esta herramienta se llevó a cabo analizando en profundidad las experiencias reales que las enfermeras afrontaron durante la primera oleada de la pandemia del COVID-19 y durante su formación mediante la simulación. Los resultados identificaron factores relacionados con el empoderamiento, como la seguridad psicológica, el buen clima de equipo, la confianza, la autonomía, la reflexión y el reconocimiento del impacto de la práctica enfermera. La aplicación del modelo no solo favorece la adquisición de habilidades clínicas, sino que fomenta la capacidad de adaptación, la toma de conciencia profesional y la autonomía, unas cualidades que se revelan indispensables para afrontar entornos de alta complejidad asistencial.
La publicación representa una aportación relevante en el ámbito de la simulación clínica en enfermería, ya que propone entender el debriefing no solo como una herramienta para revisar la práctica, sino también como un espacio para reforzar la identidad, la confianza y la capacidad de acción de las enfermeras.
El modelo se puede aplicar tanto en simulación clínica como en situaciones asistenciales complejas, procesos de mentoría y reflexiones de equipo. El estudio señala, no obstante, la necesidad de continuar investigando para evaluar la efectividad en diferentes contextos.