El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) participa en un estudio internacional, liderado por Gabriele Russo, del Senckenberg Centre for Human Evolution and Palaeoenvironment de la Universidad de Tübingen, en Alemania, que ha reexaminado colecciones fósiles históricas procedentes de los yacimientos libaneses de Ras el-Kelb, Nahr Ibrahim y Naame. Los investigadores del CENIEH Mathieu Duval y Altug Hasözbek, junto con Virginia Martinez-Pillado, actualmente investigadora en la Universidad Ruhr de Bochum, han contribuido al marco geocronológico que ha permitido situar en el tiempo las evidencias ecológicas y de comportamiento.
Los resultados que se presentan en dos artículos complementarios publicados en
Communications Earth & Environment, una revista del Grupo
Nature, muestran que el Levante central no fue simplemente una prolongación ecológica del Levante meridional, mucho mejor estudiado. A lo largo de la costa mediterránea del Líbano persistieron durante largos periodos bosques productivos dominados por vegetación C3, principalmente árboles, arbustos y hierbas de climas templados, y hábitats mixtos, que proporcionaron una disponibilidad relativamente estable de agua, vegetación y presas pese a las grandes oscilaciones climáticas glaciales-interglaciales. “Esta estabilidad ambiental pudo convertir la zona costera en un refugio ecológico recurrente y en un corredor favorable para la ocupación y dispersión de los homininos”, comentan los autores.
Laboratorios de Geocronología
Era esencial poder establecer una cronología fiable, ya que las colecciones fueron excavadas hace décadas o incluso más de un siglo y, en algunos casos, carecían de información estratigráfica segura. Por ello, se seleccionaron cinco dientes fósiles de los tres yacimientos libaneses para su datación combinada mediante series de uranio y resonancia paramagnética electrónica (U-series/ESR) en los laboratorios de Geocronología del CENIEH, que disponen de infraestructuras únicas en España.
“Por primera vez ha sido posible posicionar cronológicamente de manera fiable estas localidades libanesas dentro del Pleistoceno medio y superior, apuntando a unas edades entre y 100.000 400.000 años”, afirman los autores.
Resiliencia de los bosques y subsistencia de los homininos
El
primer artículo integra el nuevo marco cronológico con la arqueozoología, la tafonomía, el análisis del desgaste dental y la modelización del paisaje. En conjunto, las tres colecciones proporcionan uno de los registros paleoecológicos más extensos disponibles para la región, con un intervalo aproximado entre 100.000 y 400.000 años.
Los resultados indican que los ecosistemas de bosque mediterráneo mantuvieron su productividad a lo largo de la costa del Levante central y sustentaron comunidades diversas de ungulados, entre ellos uros, gamos persas, ciervos, cabras salvajes y rinocerontes.
Evidencias como las marcas de corte y de impacto, así como los huesos largos fracturados intencionadamente, indican que los homininos procesaron carcasas animales en varios yacimientos. El conjunto de evidencias ecológicas sugiere estrategias de caza flexibles y estructuradas estacionalmente, junto con un uso del paisaje en bosques y ecotonos costeros, en lugar de una única estrategia de subsistencia uniforme en todo el Levante.
Estabilidad ecológica a largo plazo
El
segundo artículo se basa directamente en este marco cronológico (100.000 -400.000 años),. y analiza, de forma global y secuencial, la composición isotópica del carbono y del oxígeno en el esmalte dental de herbívoros. El estudio incluye ocho especies de herbívoros procedentes de las mismas colecciones libanesas y reconstruye la estructura de la vegetación, la hidrología y los regímenes estacionales de temperatura.
A lo largo de los intervalos estudiados, los datos isotópicos muestran una estacionalidad mediterránea persistente, con contrastes verano-invierno relativamente regulares y cambios limitados a largo plazo en la amplitud estacional, pese a las grandes oscilaciones climáticas globales. Los animales dependían de vegetación C3 dentro de un mosaico heterogéneo de bosques, ambientes ribereños y hábitats más abiertos. En este contexto, la costa libanesa parece haber proporcionado recursos ecológicos comparativamente previsibles durante casi 300.000 años.
¿Por qué son importantes las colecciones históricas?
El trabajo también pone de relieve el valor científico vigente de las colecciones de museo. La inestabilidad política y social ha restringido repetidamente el acceso al trabajo de campo en el Líbano, y muchos de los contextos arqueológicos originales han sido alterados o ya no son accesibles.
“Al combinar la datación directa con métodos modernos de arqueozoología, análisis isotópico y modelización del paleopaisaje, las colecciones históricas pueden proporcionar información que no era posible obtener cuando los materiales fueron excavados originalmente”, explican los autores.
Al mismo tiempo, los estudios reconocen explícitamente las limitaciones de las colecciones históricas, entre ellas los sesgos de recuperación, el promediado temporal y la documentación estratigráfica incompleta. Por tanto, como explican los autores, “la cronología del CENIEH no constituye únicamente una contribución de datación: es un control esencial para identificar materiales de edades diferentes y definir la escala temporal en la que las interpretaciones ecológicas y de comportamiento son fiables”.
Marco de investigación
Esta investigación forma parte del proyecto REVIVE, financiado mediante una Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC) concedida a Sireen El Zaatari en el marco del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea (acuerdo de subvención 101001889). El proyecto REVIVE se desarrolla en estrecha coordinación y colaboración con la Dirección General de Antigüedades del Líbano.