El modo en el que cambio climático afecta a las grandes nasas de hielo de las regiones polares es algo que preocupa a la comunidad internacional. El deshielo supone un problema evidente por el incremento del nivel del mar que puede inundar zonas costeras y destruir tierras de cultivo, pero también por sus consecuencias en el clima, ya que la pérdida de hielo reduce la capacidad del planeta para reflejar la luz solar. Incrementando así el calentamiento global; en las corrientes marinas, que también se ven alteradas y por supuesto en la biodiversidad.
Por ello, determinar hasta qué punto la Antártida está perdiendo nieve y hielo es fundamental para los científicos. Y ese es precisamente el objetivo de una expedición en la que participan investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid que viajará en los próximos días a la Antártida para medir con precisión la profundidad de su capa de nieve utilizando técnicas de georradar.
Los investigadores de la UPM, liderados por Francisco Navarro, participarán en el marco de la “Expedición Trineo de Viento Antártida” que recorrerá 3.400 kms, cruzando el continente durante 80 días, con 16 proyectos de diferentes instituciones científicas y con un vehículo polar único en el mundo: El Trineo de Viento. Inspirado en la cultura inuit, el trineo lleva una configuración de cuatro módulos, un total de 15 metros de longitud capaces de arrastrar hasta 2.100 kilos de peso, con una carga científica inicial de 250 kilos, a repartir en los diferentes proyectos.
La campaña será la primera de la historia que cruzará el continente con cero emisiones, al impulsarse al 100% por energía eólica y utilizar para los proyectos científicos energía de placas fotovoltaicas. La salida de España de los participantes será el próximo 18 de octubre y el regreso está previsto para comienzos de febrero.
Mediciones con georradar
El proyecto en el que participan los investigadores de la UPM, trata de hacer una radiografía de la Antártida mediante el uso del georradar que se integrará en el trineo de la expedición.
“Nuestra intención es determinar la estructura de la capa superficial de nieve y neviza (los 10 m superiores, aprox.) a lo largo de una sección vertical en la dirección de avance del trineo sobre el manto de hielo antártico”, explica el investigador de la UPM, Francisco Navarro. “Esta estructura se determinará mediante medidas con georradar de 750 MHz de frecuencia central; una frecuencia que proporciona una buena resolución espacial (5-15 cm) aunque a costa de una menor penetración”.
Las medidas obtenidas en modo continuo se combinarán con otras mediciones de la densidad de la nieve que se realizarán en momentos puntuales del recorrido. Así, los investigadores contarán con datos de gran interés para las estimaciones de acumulación de masa por deposición de nieve (o su redistribución por el viento) en el interior del manto de hielo.
El desafío de la temperatura y la duración de las baterías
Para Francisco Navarro, uno de los principales desafíos del proyecto está relacionado con las bajas temperaturas que afrontará el instrumental.
Explica Navarro que “el equipo se ha utilizado en el manto de hielo de Groenlandia (precisamente con el Trineo de Viento) con éxito, pero las condiciones más frías de la Antártida requerirían su operación con el equipo protegido del frío exterior, cubriéndolo de forma que conserve el calor generado por el propio funcionamiento del equipo (o bien calefactándolo muy ligeramente)”.
Los datos obtenidos por los investigadores serán fundamentales para saber con exactitud si la Antártida está ganando o perdiendo masa de hielo debido al cambio climático, algo fundamental de cara a planificar nuevas estrategias de acción y obtener previsiones de lo que puede deparar el futuro de continuar la tendencia actual.