¿Y si pudieras conducir un coche sin estar dentro de él y encontrándote a cientos de kilómetros de distancia? Podría parecer una situación propia de la ciencia ficción, pero es una realidad más cercana gracias a una tecnología en cuyo desarrollo están participando investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El proyecto, denominado Remote Driver ya ha marcado su primer gran hito: conducir un vehículo en Galicia estando sus “conductores” en Valencia.
“El experimento supone una demostración de las posibilidades de la conducción remota, una tecnología que permite que un conductor controle un vehículo a distancia gracias a las comunicaciones móviles y a la transmisión de vídeo en tiempo real”, explican Carlos M. Lentisco e Ignacio Soto, investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM que participan en el proyecto.
En concreto, los investigadores lograron conducir un vehículo situado en el circuito de pruebas del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) situado en Porriño (Pontevedra), mientras el conductor estaba en las instalaciones de Brainstorm/MedioCubo, en Valencia. A pesar de la distancia, las pruebas permitieron mantener en todo momento la seguridad y la comodidad.
Garantizar comunicaciones de calidad durante el ejercicio de la conducción es el gran reto que presenta este tipo de servicios. Y es que el vehículo tiene que mantenerse en todo momento “conectado”, dado que una pérdida de la señal podría afectar a la calidad de las imágenes recibidas por el conductor remoto, que no podría ver con claridad lo que está sucediendo en la carretera. Esto podría causar accidentes.
La conexión se adapta y la ruta cambia si es necesario
Para hacer frente a este problema, el proyecto Remote Driver ha desarrollado una arquitectura que integra diferentes componentes. “El sistema está diseñado para funcionar sobre redes 5G y 6G, abordando los principales retos de este tipo de servicios, como la provisión de comunicaciones de baja latencia, la gestión de flotas de vehículos, el procesamiento de vídeo en tiempo real y la interacción entre el conductor remoto y el vehículo”, explican los investigadores de la UPM.
El navegador desarrollado por los investigadores de la UPM se ha creado específicamente para la conducción remota e incorpora importantes mejoras. Una de las más importantes es que no solo tiene en cuenta factores como la distancia o el tiempo de viaje, sino que también es capaz de calcular las rutas de los vehículos garantizando la calidad de las comunicaciones a lo largo de las mismas. “El sistema puede elegir una ruta algo más larga si resulta necesario para garantizar una conectividad adecuada y evitar zonas en las que una mala cobertura pueda comprometer la conducción”, asegura Lentisco.
Durante las pruebas de integración, el sistema demostró que puede detectar una degradación de la red, adaptar automáticamente la transmisión de vídeo y recalcular la ruta del vehículo para evitar zonas con baja cobertura.
“Los resultados muestran que la conducción remota requiere mucho más que una conexión rápida: es necesario coordinar diferentes elementos —comunicaciones, vídeo, navegación, gestión del vehículo e interacción con el conductor— para crear un sistema capaz de funcionar de manera integrada”, añade.
Una nueva realidad
Para los investigadores, más allá de la importancia de esta demostración tecnológica, la conducción remota es un requisito técnico contemplado en los marcos regulatorios de la conducción automatizada, que contemplan la necesidad de que un operador remoto pueda intervenir en la conducción del vehículo autónomo si es necesario. Además, podría tener aplicaciones en ámbitos como la logística, el transporte público, el car sharing o la gestión de flotas. “Esta posibilidad cobra especial relevancia a medida que avanza el desarrollo de la movilidad automatizada y plantea nuevos escenarios en los que humanos y sistemas autónomos trabajen conjuntamente”, concluyen.
El proyecto Remote Driver del que forma parte esta demostración es fruto de una colaboración multidisciplinar en la que participan la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Nokia, el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG), MedioCubo, Brainstorm Multimedia y CT Ingenieros.
Los resultados de la investigación han sido publicados en IEEE Communications Magazine.