Aspectos destacados de la guía:
- La primera guía de práctica clínica sobre la embolia pulmonar (EP) aguda de la American Heart Association y el American College of Cardiology presenta un nuevo sistema de categorías clínicas de la embolia pulmonar aguda para definir la gravedad de esta afección y ayudar a desarrollar una estrategia de tratamiento para los adultos que la padecen.
- La guía detalla los factores de riesgo de la EP aguda, como una cirugía u hospitalización reciente, traumatismos, inmovilidad prolongada, embarazo, obesidad, cáncer y alteraciones de la coagulación sanguínea, entre otros.
- Se incluyen recomendaciones exhaustivas sobre estrategias de diagnóstico y opciones de tratamiento para mejorar los resultados de los pacientes con EP aguda, en función del centro de atención (servicio de urgencias, hospitalización o consulta externa) y de la disponibilidad de recursos locales.
- También se ofrece orientación sobre la atención de seguimiento tras el diagnóstico y el tratamiento de la EP aguda, incluida la actividad física segura, las consideraciones relativas a los viajes y el uso a largo plazo de medicamentos anticoagulantes.
DALLAS y WASHINGTON, 19 de febrero del 2026. Es fundamental la detección temprana y el tratamiento inmediato de la embolia pulmonar aguda (EP), un coágulo de sangre repentino y potencialmente mortal que bloquea las arterias de los pulmones. Las recomendaciones exhaustivas para la evaluación, el tratamiento y el seguimiento de los adultos con EP aguda se detallan en esta nueva guía de práctica clínica, publicada hoy en la revista Circulation, la revista médica insignia revisada por pares de la American Heart Association, y en JACC, la revista médica insignia del American College of Cardiology.
Una EP se produce cuando un coágulo sanguíneo, que normalmente se origina en una vena profunda de la pierna o la pelvis, se desplaza a través del corazón y se aloja en una arteria de los pulmones. Es parte de una afección conocida como tromboembolia venosa (sitio web en inglés) (TEV). La EP aguda puede reducir los niveles de oxígeno en la sangre, dañar el tejido pulmonar y forzar mucho el corazón, lo que la convierte en una emergencia médica potencialmente mortal. De acuerdo con las estadísticas sobre enfermedades cardíacas y derrames cerebrales (ataques cerebrales) del 2026 de la American Heart Association (sitio web en inglés), aproximadamente 470 000 personas son hospitalizadas por EP cada año en los EE. UU., y aproximadamente 1 de cada 5 pacientes de alto riesgo fallece.
“Se han logrado avances significativos en la comprensión de la embolia pulmonar y en los tratamientos para abordar esta afección de manera eficaz”, afirmó el presidente del comité de redacción de la guía, Mark A. Creager, M.D., FAHA, FACC, profesor de Medicina en la Geisel School of Medicine del Dartmouth College en Hanover, Nuevo Hampshire, y director emérito del Heart and Vascular Center de Dartmouth Health en Lebanon, Nuevo Hampshire. “Esta guía es una hoja de ruta para orientar a los médicos en estos avances y que puedan aplicar los enfoques más seguros y eficaces para tratar a las personas con esta afección”, afirmó.
La nueva guía incluye recomendaciones para el tratamiento de los pacientes según el centro de atención, incluyendo qué pacientes se pueden dar de alta del servicio de urgencias y tratar de forma ambulatoria, qué pacientes requieren hospitalización y qué pacientes necesitan cuidados intensivos. También reconoce que la aplicación de las recomendaciones depende de la disponibilidad de recursos locales, como especialistas para las consultas, pruebas de diagnóstico por imagen e intervenciones avanzadas.
Nuevo sistema de clasificación clínica
Se introducen nuevas categorías clínicas de EP aguda para clasificar a los pacientes con EP aguda en cinco categorías (A-E), según la gravedad de sus síntomas y el riesgo de sufrir resultados adversos. Los pacientes de las categorías A y B no presentan síntomas o estos son leves, y tienen un riesgo bajo de sufrir complicaciones graves, por lo que a menudo se les puede dar el alta de forma segura desde el servicio de urgencias. Las categorías C-E incluyen a personas con síntomas de EP aguda que tienen un mayor riesgo de sufrir resultados adversos y requieren hospitalización (consulte la tabla en multimedia).
Factores de riesgo asociados a la EP aguda
El diagnóstico temprano de la EP aguda es esencial para un tratamiento oportuno, que puede prevenir complicaciones graves como el paro cardíaco y la muerte. Sin embargo, el diagnóstico oportuno de la EP aguda suele ser difícil, ya que muchos de los síntomas, como la dificultad para respirar, el dolor de pecho, los latidos de corazón acelerados, los desmayos o los mareos, son similares a los de otras afecciones.
Los factores que dañan las venas o reducen el flujo sanguíneo, o las afecciones que favorecen la formación de coágulos, pueden aumentar el riesgo de sufrir una tromboembolia venosa (TEV). Al considerar la probabilidad de una EP aguda, los médicos deben evaluar a los pacientes para detectar factores que aumenten el riesgo de coagulación, como los siguientes:
- Cirugía mayor o traumatismo
- Hospitalización
- Inmovilidad prolongada (como reposo en cama o viajes largos)
- Embarazo y posparto (en las 6 semanas posteriores al parto)
- Uso de anticonceptivos orales o tratamiento con estrógenos
- Obesidad (definida por un IMC ≥ 30)
- Tabaquismo
- Enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (sitio web en inglés) (enfermedad cardíaca causada por la acumulación de placa en las arterias)
- Cáncer
- Trombofilias (sitio web en inglés) (alteraciones de la coagulación sanguínea)
- Edad (el riesgo aumenta después de los 40 años)
Pruebas de laboratorio y de diagnóstico
En pacientes con una probabilidad baja o intermedia (<50%) de EP aguda según los síntomas, la evaluación de los factores de riesgo y el examen físico, se debe realizar un análisis de sangre para medir el dímero D, un fragmento de proteína que se libera en la sangre cuando el organismo descompone un coágulo. Es poco probable que los pacientes con niveles normales de dímero D tengan una embolia pulmonar. Si el nivel de dímero D es elevado, o si la probabilidad clínica de EP aguda se considera alta (>50%), se recomienda realizar pruebas de diagnóstico por imagen para detectar una EP.
La angiografía pulmonar por tomografía computarizada (computed tomography pulmonary angiography, CTPA) es la prueba de diagnóstico por imagen estándar para diagnosticar o descartar una EP aguda. Es una prueba de diagnóstico por imagen muy precisa e independiente que permite localizar y visualizar la ubicación y el tamaño del coágulo sanguíneo, y está ampliamente disponible en las salas de urgencias de todo el país. Las personas que no pueden someterse a una CTPA (por ejemplo, los pacientes con alergia o reacción al contraste yodado) deben someterse a una prueba de detección de EP aguda mediante una gammagrafía de ventilación/perfusión pulmonar (un tipo de prueba de diagnóstico por imagen nuclear).
Estrategias de tratamiento
Los anticoagulantes (sitio web en inglés) (medicamentos que previenen la formación de coágulos sanguíneos) son el tratamiento principal recomendado para pacientes con EP aguda confirmada. Los anticoagulantes orales directos (AOD), como el rivaroxabán, el apixabán, el edoxabán o el dabigatrán, se recomiendan por encima de los antagonistas de la vitamina K, como la warfarina, para prevenir la recurrencia de coágulos sanguíneos, debido a su seguridad, facilidad de uso y menor riesgo de sufrir hemorragias graves. Los AOD no se recomiendan durante el embarazo debido a los posibles riesgos para el feto. La heparina de bajo peso molecular o la heparina no fraccionada pueden utilizarse con seguridad para la EP aguda durante el embarazo.
Es posible que los pacientes con EP aguda en las categorías D-E necesiten tratamientos y procedimientos avanzados, como la administración intravenosa o mediante catéter de un fármaco trombolítico, la extracción mecánica del coágulo o los coágulos sanguíneos mediante un catéter o la extracción quirúrgica del coágulo o los coágulos sanguíneos. La guía también detalla la sedación, la ventilación y la asistencia circulatoria mecánica adecuadas para mantener la función cardíaca y pulmonar de los pacientes críticos con EP aguda.
Consideraciones para la gestión del seguimiento
Se recomienda realizar comunicaciones de seguimiento y visitas clínicas:
- Seguimiento inicial: todos los pacientes deben realizar una comunicación de seguimiento o una visita clínica en el plazo de una semana tras el alta hospitalaria. En esta visita se debe revisar el plan de tratamiento, confirmar que los pacientes toman la medicación según lo recetado y comprobar si hay complicaciones hemorrágicas.
- Seguimiento adicional: también se debe realizar una visita a la clínica en los tres meses siguientes al diagnóstico para determinar cuánto tiempo continuará el tratamiento anticoagulante, analizar la necesidad de realizar más pruebas y evaluar los síntomas continuos.
- Seguimiento a largo plazo: en cada visita durante al menos un año, se debe examinar a los pacientes para detectar síntomas o limitaciones funcionales que sugieran una enfermedad pulmonar tromboembólica crónica (chronic thromboembolic pulmonary disease, CTEPD), una afección en la que los coágulos sanguíneos persistentes causan una obstrucción prolongada de las arterias de los pulmones. La CTEPD puede provocar dificultad para respirar, fatiga, hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca derecha.
- Revisión continua de la anticoagulación: en el caso de los pacientes que siguen tomando anticoagulantes más allá de los 3 a 6 meses, los médicos deben reevaluar de forma periódica los riesgos y beneficios de continuar con el tratamiento.
Otras consideraciones para el seguimiento incluyen las siguientes:
- Salud psicológica: la depresión, la ansiedad y el trastorno por estrés postraumático son comunes en pacientes que han sufrido una EP aguda. Se recomienda realizar pruebas de detección de estos trastornos mentales y evaluar la calidad de vida para un tratamiento y una derivación adecuados.
- Actividad física: una vez iniciado el tratamiento con anticoagulantes para la EP aguda, se recomienda caminar en las primeras etapas de la recuperación para ayudar a mantener el flujo sanguíneo y evitar la pérdida de condición física.
- Precauciones para viajar: los viajes de larga distancia (≥5 horas), ya sea en automóvil, tren o avión, suelen implicar una movilidad limitada, lo que puede aumentar el riesgo de que se forme otro coágulo. Las personas que han tenido o corren el riesgo de tener una EP aguda deben moverse con frecuencia, limitar los viajes de larga distancia y usar medias o calcetines de compresión para reducir el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos.
- Control de la natalidad/embarazo: las mujeres en edad fértil con EP aguda deben recibir asesoramiento sobre métodos anticonceptivos y también sobre las opciones de anticoagulación en caso de que queden embarazadas. En el caso de las mujeres que han sufrido una EP aguda anteriormente y quedan embarazadas, su equipo de atención multidisciplinaria debe incluir obstetras, así como hematólogos, cardiólogos u otros especialistas en EP para ayudar a minimizar las complicaciones relacionadas con el embarazo.
“Prevemos que las decisiones basadas en estas recomendaciones darán lugar a un diagnóstico más rápido y a la aplicación de tratamientos eficaces y fundamentados en la evidencia, lo que se traducirá en mejores resultados, como una disminución del riesgo de muerte y discapacidad, para las personas con embolia pulmonar aguda”, afirmó Creager.
La guía, dirigida por la American Heart Association y el Comité Conjunto de Pautas de Práctica Clínica del American College of Cardiology, se elaboró en colaboración con otras ocho organizaciones de cuidados de salud, que también la respaldan: el American College of Clinical Pharmacy, el American College of Emergency Physicians, el American College of Chest Physicians, la Society for Cardiovascular Angiography & Interventions, la Society of Hospital Medicine, la Society of Interventional Radiology; la Society for Vascular Medicine; y la Society of Vascular Nursing. American Heart Association/American College of Cardiology
Los coautores y miembros del comité de redacción de la guía son los covicepresidentes Geoffrey D. Barnes, M.D., M.Sc., FAHA, FACC, y Jay Giri, M.D., M.P.H., FAHA, FACC; Debabrata Mukherjee, M.D., M.S., FAHA, FACC; William Schuyler Jones, M.D., FACC; Allison E. Burnett, Pharm.D., Ph.C.; Teresa Carman, M.D.; Ana I. Casanegra, M.D., M.S., FAHA; Lana A. Castellucci, M.D., M.Sc.; Sherrell M. Clark; Mary Cushman, M.D., M.Sc., FAHA; Kerstin de Wit, M.B.Ch.B., M.Sc., M.D.; Jennifer M. Eaves, D.N.P., M.S.N., R.N.; Margaret C. Fang, M.D., M.P.H.; Joshua B. Goldberg, M.D.; Stanislav Henkin, M.D, FAHA, FACC; Hillary Johnston-Cox, M.D., FACC; Sabeeda Kadavath, M.D., FACC; Daniella Kadian-Dodov, M.D., FAHA, FACC; William Brent Keeling, M.D., FACC; Andrew J.P. Klein, M.D., FACC; Jun Li, M.D.; Michael C. McDaniel, M.D., FACC; Lisa K. Moores, M.D.; Gregory Piazza, M.D., M.S., FAHA, FACC; Karen S. Prenger, M.S., A.P.R.N.-C.N.S.; Steven C Pugliese, M.D.; Mona Ranade, M.D; Rachel P. Rosovsky, M.D, M.P.H.; Farla Russo; Eric A. Secemsky, M.D., M.Sc., FAHA, FACC; Akhilesh K. Sista, M.D., FAHA; Leben Tefera, M.D., FACC; Ido Weinberg, M.D., FACC; Lauren M. Westafer, D.O., M.P.H., M.S.; y Michael N. Young, M.D., FACC. Las declaraciones de los autores se encuentran en el artículo.
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Recursos adicionales:
- Multimedia, que incluye clips de entrevistas en video en Inglés con Mark A. Creager, M.D, FAHA, FACC, presidente del comité de redacción de la guía, un gráfico de las categorías clínicas de EP aguda y más disponibles en la columna derecha del vínculo de la publicación.
- Después del 19 de febrero del 2026, consulte el artículo en línea en Circulation (sitio web en inglés) y JACC (sitio web en inglés).
- comunicado de prensa en inglés
- American Heart Association Guideline Hub for Professionals (sitio web en inglés) (prohibida su divulgación hasta las 2 p. m., hora del este, del 19 de febrero del 2026)
- JACC.org Guideline Hub (sitio web en inglés) (disponible a las 10 a. m., hora del este, del 23 de febrero del 2026)
- Acute PE Guideline-at-a-Glance (sitio web en inglés) (disponible a las 10 a. m. hora del este, del 23 de febrero del 2026)
- ACC Guideline Clinical App (sitio web en inglés) (prohibida su divulgación hasta las 2 p. m., hora del este, del 19 de febrero del 2026)
- ·Declaración científica de la American Heart Association: Disparities in Current Pulmonary Embolism Management and Outcomes (sitio web en inglés) (marzo del 2025)
- Iniciativa de salud de la American Heart Association: Pulmonary Embolism Quality Improvement Initiative (sitio web en inglés)
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