En el año 2024 se registraron en España más de 81.000 accidentes en el ámbito de la construcción, algunos de los cuales tuvieron consecuencias fatales para las personas. El sector es uno de los más vulnerables a la siniestralidad laboral y por ello, investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Castilla la Mancha se plantearon qué sucedería si se utilizasen la Inteligencia Artificial y ciertas tecnologías digitales para tratar de mejorar la concienciación en el sector frente a la importancia de la prevención de los riesgos.
“Nos planteamos si la integración tanto de tecnologías digitales como de Inteligencia Artificial tendrían resultados positivos a la hora de reducir la siniestralidad en el sector”, explica Mercedes del Río, investigadora de la Escuela Técnica Superior de Edificación de la UPM y una de las autoras del trabajo.
Para ello, el trabajo desarrollado por los investigadores de la UPM utilizó un enfoque mixto que combina revisión bibliográfica, encuesta a profesionales, análisis de estadísticas oficiales de accidentes y consenso de expertos (método Delphi) para identificar tecnologías aplicables, barreras de adopción y estrategias prioritarias.
“Nuestro objetivo era catalogar las tecnologías digitales que podían aplicarse a la prevención, identificar cuáles eran los riesgos prioritarios frente a los que se podía plantear una intervención con herramientas digitales y también cuantificar la percepción que tenían los propios profesionales del sector sobre la utilidad real de emplear este tipo de tecnologías en el campo de la prevención de riesgos”, añade la investigadora de la UPM.
Como resultado de su trabajo, los investigadores detectaron que, si bien el personal del sector no se mostraba desfavorable a la implementación de este tipo de tecnologías e incluso consideraba que podían ser adecuadas, pero subrayaban ciertos recelos y limitaciones.
Faltan financiación y formación
“Las herramientas mejor valoradas dentro del sector a la hora de reducir la siniestralidad son BIM (una herramienta de trabajo colaborativa ampliamente utilizada en el sector), el uso de drones para monitorizar los riesgos en tiempo real o el uso de tecnologías predictivas de IA”, aclara la investigadora. “Sin embargo, los resultados mostraban que sus recelos venían generados, sobre todo, por son falta de competencias digitales (~ 35 %), las limitaciones presupuestarias (~ 30 %) y el elevado coste de las herramientas (~ 25 %)”.
Para los investigadores, la importancia de este trabajo que ha sido publicado en la revista Buildings radica en que muestra que existe una aceptabilidad alta entre los profesionales hacia estas tecnologías, pero que las barreras estructurales deben ser abordadas mediante estrategias formativas, incentivos y adaptaciones regulatorias.
“Se pone de manifiesto que si bien herramientas de IA y tecnologías digitales pueden mejorar la prevención de riesgos, aún se necesita más inversión en este campo y mejorar la formación a los profesionales del sector”, concluyen los investigadores.