Una nueva investigación afina la datación por carbono-14 de restos marinos y permite mejorar de forma significativa la precisión con la que se reconstruye el pasado humano magdaleniense en la región del Cantábrico (España), un periodo clave de la prehistoria europea situado hace unos 18.000 años.
Un estudio internacional liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) aporta nuevos valores de corrección para la datación por carbono-14 de restos marinos —como conchas— recuperados en yacimientos del norte de la península ibérica. Esto supone un avance fundamental para interpretar con mayor exactitud la cronología de las ocupaciones humanas prehistóricas en zonas costeras. En el estudio también han participado las universidades de Salamanca y Cantabria, la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y el Instituto Max Planck de Alemania.
La datación por radiocarbono, o carbono-14, es una de las herramientas más utilizadas en arqueología para conocer la antigüedad de los yacimientos. Todos los seres vivos acumulan carbono-14 mientras están vivos, pero cuando mueren este elemento comienza a desintegrarse de forma progresiva. Sabiendo que su cantidad se reduce a la mitad cada 5.730 años, se puede calcular cuánto tiempo ha pasado desde la muerte del organismo y, por tanto, situar en el tiempo los depósitos arqueológicos.
Normalmente se datan carbones y huesos humanos o de animales terrestres. Sin embargo, en muchos yacimientos costeros solo hay disponibles restos marinos, como conchas, peces o mamíferos marinos, y hay que recurrir a ellos para establecer su edad absoluta.
Aquí surge un problema: las fechas que proporcionan los restos marinos pueden parecer más antiguas de lo que realmente son cuando se datan por carbono-14. Esto ocurre porque los organismos marinos contienen menos carbono-14 que los terrestres contemporáneos, ya que el carbono presente en los océanos incluye parte de carbono-14 que ya está en proceso de desintegración. Debido a este desfase, conocido como efecto reservorio, cuando un organismo marino muere, parte de una cantidad menor de carbono-14 que un organismo terrestre. Si no se corrige adecuadamente, este efecto puede envejecer la datación varios cientos de años.
Para corregir este desfase se utiliza una curva marina global, a la que se añade una corrección local denominada ΔR, que varía según la región y el periodo histórico. “Conocer con precisión los valores es esencial para obtener dataciones fiables, especialmente en yacimientos arqueológicos y paleontológicos que contengan restos marinos, o bien si se datan restos de humanos que han incluido en su dieta muchos alimentos de origen marino”, indica Asier García-Escárzaga, quien ha desarrollado su estudio en el ICTA-UAB y el Departamento de Prehistoria de la UAB.
El estudio, publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Radiocarbon, presenta nuevos valores ΔR que permiten corregir las dataciones obtenidas a partir de restos marinos de yacimientos magdalenienses de hace unos 18.000 años en el norte de la península ibérica. Para calcular este nuevo valor, el equipo comparó las fechas radiocarbónicas de restos marinos y terrestres del yacimiento de Tito Bustillo (Ribadesella), famoso por su impresionante arte rupestre y los grabados paleolíticos que decoran sus paredes. “Este avance no implica que los yacimientos sean más antiguos o recientes de lo que se pensaba, sino que permite fecharlos con mayor precisión, afinando el “reloj” con el que los arqueólogos reconstruyen la historia de las poblaciones humanas del Paleolítico”, precisa García-Escárzaga.
Regions: Europe, Spain, Germany
Keywords: Science, Climate change, Palaeontology, Humanities, Archaeology