El glioblastoma es el tumor cerebral más prevalente y agresivo. Su proliferación es muy rápida, es altamente invasivo y actualmente no existe ningún tratamiento que permita frenar su desarrollo o curarlo, por lo que la esperanza de vida tras el diagnóstico es muy corta. El procedimiento habitual consiste en realizar una resección quirúrgica del tumor, seguida de radioterapia y quimioterapia, pero incluso con este tratamiento tan agresivo las recurrencias son muy frecuentes, a menudo antes de un año.
Ahora, en un artículo publicado en la prestigiosa revista Advanced Science, un equipo de investigación coordinado por el profesor Víctor Yuste, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y del Institut de Neurociències de la UAB (INc-UAB), ha diseñado y probado distintos parches bioadhesivos que podrían insertarse en el lugar del que se extrae el tumor durante la cirugía para atacar las células cancerígenas que puedan quedar.
El diseño de los parches está inspirado en la forma en que los mejillones se adhieren a las rocas (mediante moléculas del grupo de los polifenoles), de modo que el material se fija firmemente al tejido cerebral húmedo, lo que permite liberar el fármaco de forma sostenida.
Según los resultados, de todas las opciones evaluadas, el parche con catequina —un polifenol natural presente en el té verde, el cacao y algunas frutas— fue el que funcionó mejor, logrando eliminar aproximadamente el 90 % de las células malignas. Se trata de un material altamente oxidante que provoca la muerte celular mediante el aumento de las especies reactivas de oxígeno (ROS).
«Si se administrara por vía oral, la catequina podría provocar un impacto colateral sistémico no deseado. En cambio, al adherirse a la zona de donde se ha extraído el tumor, puede actuar de forma local, minimizando o evitando la aparición de efectos secundarios», explica el profesor Yuste.
Además, «estos materiales presentan una elevada actividad antimicrobiana y una excelente biocompatibilidad, lo que ayudaría a prevenir infecciones y favorecería una correcta cicatrización de la herida. Si a ello sumamos el bajísimo coste de producción y la simplicidad de su elaboración, se convierten en una opción viable desde el punto de vista de su desarrollo futuro, el escalado y el potencial interés inversor», añade Jose Bolaños Cardet, investigador de la UAB y del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2).
El estudio, que es una colaboración entre varios centros de investigación de Cataluña, incluyendo el INc-UAB, el ICN2, el Hospital Universitario de Bellvitge, el Instituto Catalán de Oncología (ICO) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), puede suponer un gran avance en el tratamiento del glioblastoma y una esperanza para los pacientes que reciben este duro diagnóstico.
Este proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) [10.13039/501100011033] y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER/ERDF – UE), en el marco del proyecto PID2024-161159OB-I00.