El cambio global está afectando al comportamiento y la movilidad del lagarto ocelado, un reptil típico de los ecosistemas mediterráneos. Esta especie —es el mayor lagarto de la península ibérica— podría alterar su capacidad para moverse eficientemente entre refugios y zonas de alimentación, escapar de depredadores y relacionarse con el medio natural. Esto se desprende de una investigación publicada en la revista
Journal of Animal Ecology y dirigida por la investigadora Antigoni Kaliontzopoulou, de la Facultad de Biología y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.
El trabajo describe cómo el comportamiento del lagarto ocelado varía frente a las temperaturas cada vez más altas, un aspecto vital en reptiles y otros organismos ectotermos, que dependen de fuentes externas para obtener calor y no son capaces de mantener la temperatura corporal como los mamíferos y las aves (homeotermos).
Ante un clima más cálido, la capacidad de respuesta de las poblaciones de lagarto ocelado (Timon lepidus) no es uniforme: algunos lagartos, considerados «generalistas», muestran más resiliencia y una mayor capacidad de movilidad a temperaturas altas en comparación con los «especialistas», cuya movilidad se estanca a temperaturas elevadas y, por ello, están menos adaptados para aprovechar escenarios de calentamiento extremo.
«La estrategia basada en el perfil generalista demuestra ser más eficaz a largo plazo para afrontar el cambio climático en comparación con los perfiles especialistas», apunta Antigoni Kaliontzopoulou, miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB. «Ahora bien, aunque un aumento de la movilidad puede ofrecer más oportunidades para la reproducción y la búsqueda de alimento, también se asocia a un mayor riesgo de mortalidad por depredación».
El estudio, que integra datos fisiológicos, conductuales y microclimáticos, aporta un enfoque potente para predecir cómo el cambio climático puede remodelar los nichos espaciales y temporales de los ectotermos. «Los resultados del trabajo tienen relevancia para los organismos ectotermos en general: los lagartos son modelos excelentes para estudiar estos impactos, ya que su temperatura corporal y su rendimiento fisiológico dependen directamente y de forma estrecha del medioambiente y de la temperatura», indica Kaliontzopoulou.
También firman el trabajo los expertos Katerina Sioumpoura, Neftalí Sillero y Carolina Reyes-Puig, de la Universidad de Oporto (Portugal), y Urtzi Enriquez-Urzelai, de la Academia Checa de las Ciencias (República Checa).