La brecha de ingresos entre el norte global (las economías avanzadas del centro) y el sur global (las economías en desarrollo de la periferia) ha aumentado entre un 170 % y un 270 % desde 1960, según concluye un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) publicado recientemente en la revista
New Political Economy. La investigación, llevada a cabo por los economistas del ICTA-UAB Jason Hickel y Dylan Sullivan, contradice rotundamente la popular narrativa según la cual los países más pobres «alcanzan» a los más ricos gracias al crecimiento capitalista.
El estudio, titulado «The myth of catch-up development: trends in core–periphery inequality from 1960 to 2023», analiza por primera vez la desigualdad de ingresos entre el centro (economías avanzadas) y la periferia (economías emergentes y en desarrollo) a lo largo de todo el período con datos anuales completos de 173 países, lo que representa el 99,9 % de la población mundial. Sus conclusiones cuestionan las afirmaciones de figuras destacadas como Steven Pinker, quien en su libro
Enlightenment Now (2018) sostenía que el capitalismo y la liberalización de los mercados impulsaban una «gran convergencia».
Algunos de sus hallazgos principales son los siguientes:
- La desigualdad absoluta se ha disparado: desde 1960, el centro ha aumentado sus ingresos entre cuatro y diez veces más que la periferia, dependiendo del método de conversión monetaria utilizado.
- La convergencia relativa ha sido mínima: desde 1960, la relación entre los ingresos de la periferia y los del centro ha aumentado hasta tres puntos porcentuales. Además, el escaso progreso observado se debe exclusivamente a la mejora de la posición de China. Si se excluye China, la posición relativa de la periferia ha empeorado.
- El centro es un grupo cada vez más exclusivo: aunque un reducido número de estados periféricos se ha integrado en el grupo del centro por razones geopolíticas, la inmensa mayoría de la periferia no pasa a formar parte de él. Al contrario, la proporción de la población mundial que vive en la periferia ha aumentado del 80 % en 1960 al 86 % en 2023.
- China es la excepción, no la regla: China es la única región periférica que ha mejorado de forma significativa su posición relativa. Aun así, su PIB per cápita sigue situándose entre el 22 % y el 38 % del nivel de los países del centro, una posición similar a la que alcanzaron América Latina, Asia occidental, el norte de África y Europa del Este durante las décadas de 1960 y 1970, antes del proceso de liberalización de los mercados.
La era neoliberal: un período de divergencia
El estudio identifica las décadas de 1980 y 1990 —la era de la liberalización de los mercados y de los programas de ajuste estructural impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial— como un período de intensificación de la desigualdad entre el centro y la periferia. Durante ese tiempo, cuatro de las siete regiones periféricas experimentaron graves y prolongadas recesiones económicas:
- Los ingresos de América Latina cayeron un 7 % y tardaron 13 años en recuperarse.
- En Oriente Medio y el norte de África los ingresos descendieron un 25 %, y la recuperación llevó 25 años.
- Europa del Este y Asia central sufrieron una caída del 36 %, con un período de recuperación de 17 años.
- En el África subsahariana los ingresos disminuyeron un 23 % y tardaron 36 años en volver a los niveles anteriores.
«A modo comparativo, la crisis financiera global que tuvo lugar entre los años 2007 y 2009 provocó en el centro una caída de los ingresos de solo el 4 %, y la región recuperó su nivel previo a la crisis en seis años», señalan los autores, quienes añaden que «las recesiones sufridas por la periferia durante el auge del neoliberalismo fueron, de media, seis veces más profundas y cuatro veces más largas».
Un nuevo centro por razones geopolíticas
Aunque desde 1980 el FMI ha reclasificado como «economías avanzadas» 18 estados relativamente pequeños —entre ellos Corea del Sur, Taiwán, Grecia, Portugal y varios países de Europa del Este—, el estudio subraya que estos casos representan una integración geopolítica excepcional, y no una vía de desarrollo generalizable.
Jason Hickel, profesor ICREA del ICTA-UAB, afirma que «estos países no están distribuidos de forma aleatoria por el mundo: se concentran casi exclusivamente en el sur de Europa, el este de Asia y la frontera oriental de la Unión Europea, formando un cordón sanitario alrededor del antiguo bloque socialista. Su integración en el centro respondió a la estrategia geopolítica de los Estados Unidos durante la Guerra Fría y en el período posterior».
El estudio documenta cómo Estados Unidos proporcionó enormes cantidades de ayuda económica y militar a estos aliados estratégicos. Entre 1953 y 1961, Corea del Sur recibió más ayuda estadounidense que la cantidad total prestada por el Banco Mundial a todos los países independientes del tercer mundo en ese mismo período. Desde 1946, Israel ha recibido aproximadamente 310.000 millones de dólares (a precios constantes de 2022) en ayuda económica y militar de los Estados Unidos, alrededor del doble de lo concedido a cualquier otro país.
Dylan Sullivan, doctorando en el ICTA-UAB y en la Universidad Macquarie (Australia), comenta que «la narrativa convencional señala que los países pobres simplemente van rezagados y que, con el tiempo, alcanzarán los países ricos siguiendo el mismo camino. Nuestra investigación demuestra que esta idea es fundamentalmente errónea. La división entre centro y periferia no es una brecha de desarrollo, sino una característica estructural de la economía mundial capitalista».
Según Sullivan, «si queremos un desarrollo real en el sur global, debemos ser honestos acerca de las limitaciones estructurales. El progreso real exigirá que los gobiernos del sur se desvinculen del centro imperial, construyan capacidad industrial soberana, fortalezcan el comercio sur-sur y reduzcan su dependencia de las monedas del centro. La evidencia demuestra que la convergencia no se producirá en el contexto de las reglas actuales del juego».