La costa es un entorno en constante cambio, moldeado por la acción de las olas, las corrientes, los temporales y el transporte natural de sedimentos. Sin embargo, la intervención humana puede alterar profundamente estos procesos. Un equipo de investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía (ETSIME) de la Universidad Politécnica de Madrid ha analizado cómo ha evolucionado la línea de costa de Mazagón (Huelva) durante los últimos 76 años, identificando el papel determinante que han tenido las infraestructuras costeras en su transformación.
El trabajo, publicado como acceso abierto en la revista Earth Systems and Environment, reconstruye la evolución del litoral entre 1946 y 2022 mediante el análisis de fotografías aéreas históricas y técnicas de Sistemas de Información Geográfica (SIG). Para ello, los investigadores digitalizaron doce líneas de costa correspondientes a diferentes momentos históricos y calcularon diversos indicadores que permiten cuantificar los cambios experimentados por la playa a lo largo del tiempo.
La investigación se ha desarrollado en el marco de la Beca de Colaboración en Departamentos de la Universidad Politécnica de Madrid (curso 2024-2025), que ha contribuido al desarrollo y aceleración de los trabajos de investigación asociados al estudio. Asimismo, el artículo ha contado con la participación de un investigador de dos instituciones internacionales de referencia: el Department of Geology de la University of Kerala (India) y el Department of Geological and Mining Engineering and Sciences de Michigan Technological University (Estados Unidos), reforzando el carácter internacional de la investigación.
Los resultados muestran que la erosión ha sido el proceso dominante en Mazagón durante las últimas décadas. En algunos sectores, la línea de costa ha retrocedido más de 100 metros, con tasas medias cercanas a 1,4 metros por año. No obstante, el análisis también revela que estos cambios no han sido homogéneos a lo largo del litoral.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la influencia del dique Juan Carlos I, construido en 1981 como parte de la ampliación del Puerto de Huelva. Antes de su construcción, la erosión afectaba de forma relativamente uniforme a toda la costa analizada. Sin embargo, tras la puesta en marcha de esta infraestructura, la evolución del litoral pasó a ser claramente desigual: mientras algunos sectores continuaron retrocediendo, otros mostraron estabilidad e incluso acreción (acumulación de sedimentos).
Según explican los autores, el dique actúa como una barrera que interrumpe el transporte natural de arena a lo largo de la costa. Como consecuencia, se generan zonas donde los sedimentos se acumulan y otras donde disminuye el aporte sedimentario, favoreciendo los procesos erosivos. Los resultados obtenidos evidencian que estas obras no eliminan la erosión, sino que tienden a desplazarla espacialmente.
Además de las infraestructuras costeras, el estudio pone de manifiesto el papel de los temporales marinos como agentes clave en la evolución de la costa. Diversos eventos extremos registrados en las últimas décadas han provocado pérdidas significativas de sedimento y daños en infraestructuras costeras, contribuyendo a acelerar los cambios observados en el litoral de Mazagón.
(a) Efectos del temporal de 2010 sobre los muros (imagen de la izquierda) y las tuberías del sistema de saneamiento (imagen de la derecha). (b) Daños ocasionados en las viviendas y en el muro de contención por el temporal de 2018. (c) Daños en las viviendas de Bonares y rotura de las tuberías del sistema de saneamiento tras el temporal de 2025.
Los análisis estadísticos realizados confirman que las diferencias detectadas antes y después de la construcción del dique son significativas y reflejan una reorganización profunda de la dinámica costera. Los autores destacan que este tipo de estudios a largo plazo resulta fundamental para comprender el comportamiento de los sistemas litorales y diseñar estrategias de gestión más sostenibles frente a desafíos crecientes como la erosión costera o la subida del nivel del mar.
Los investigadores concluyen que las soluciones basadas exclusivamente en infraestructuras rígidas pueden generar desequilibrios sedimentarios persistentes. Por ello, recomiendan avanzar hacia enfoques de gestión más integrados y adaptativos, incorporando medidas basadas en la dinámica natural de las playas, como la restauración de sistemas dunares o los aportes controlados de sedimento.
Referencia
Fernández-Hernández, M., Pastor, M., Iglesias, L., Castedo, R. y Sajinkumar, K.S. Long-Term Shoreline Evolution and Anthropogenic Impact: Evidence from 76 Years of Coastal Change in Mazagón, Spain. Earth Systems and Environment (2026).
https://link.springer.com/article/10.1007/s41748-026-01290-5