Los chimpancés son los únicos simios que, aparte de los humanos, se han adaptado a vivir en sabanas, además de selvas. Sin embargo, todavía no se sabe bien cómo las duras condiciones ecológicas de la sabana —en comparación con las de la selva— afectan a los alimentos que los chimpancés comen y cómo lo hacen. Ahora, un estudio liderado por la Universidad de Barcelona y el Instituto Jane Goodall España (IJGE) revela por primera vez las estrategias de los chimpancés de la sabana para preparar herramientas y extraer las agresivas hormigas guerreras —la conocida marabunta— de sus nidos subterráneos y comérselas en estos hábitats secos y calurosos.
El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, lo lideran Andreu Sánchez-Megías y R. Adriana Hernández-Aguilar, de la Facultad de Psicología de la UB y del IJGE. El equipo incluye a Laia Dotras y Jordi Galbany (UB e IJGE) y Adrián Arroyo, de la Facultad de Geografía e Historia y el Instituto de Arqueología (IAUB) de la UB, además de expertos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) y de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).
Hasta ahora, solo se habían descrito las estrategias alimentarias de los chimpancés en hábitats boscosos. El nuevo estudio, llevado a cabo en la sabana de Dindefelo (Senegal), revela que, para evitar las dolorosas picaduras de los insectos, los chimpancés fabrican palos —con la corteza pelada o las puntas deshilachadas— a partir de ocho especies de plantas (principalmente, lianas). Puesto que los primates se introducen las herramientas en la boca y cortan las puntas con los dientes, y que algunas de las especies vegetales seleccionadas tienen compuestos químicos con un efecto calmante, los chimpancés podrían estar seleccionando estas especies de plantas para protegerse de las dolorosas picaduras de hormiga. La investigación revela que esta estrategia es todo un desafío en la conducta de los primates e implica un largo y complejo proceso de aprendizaje.
Un alimento nutritivo en un entorno duro
Las hormigas guerreras son insectos con alto contenido en proteína y minerales, que forman las mayores colonias de insectos de la Tierra. Por eso, representan un alimento clave para los chimpancés de varios lugares de África. En este estudio, el equipo analizó 156 ocasiones en las que los chimpancés comían hormigas guerreras de los hormigueros entre 2018 y 2022 en Dindefelo, un lugar de sabana en el sureste de Senegal.
Aunque puede ser más difícil encontrar hormigas en un hábitat de sabana que en la selva, en el estudio no se encontró «que estos primates de la sabana tengan ninguna estrategia para extraerlas diferente a las que se han descrito para otros chimpancés en selvas», detalla Andreu Sánchez-Megías, primer autor del artículo, investigador del Departamento de Psicología Social y Psicología Cuantitativa y doctorando de la Fundación La Caixa en la UB.
«En cambio, nuestros resultados sugieren que los chimpancés de distintas regiones de África adaptan sus estrategias no según el tipo de hábitat, sino principalmente en función del grado de agresividad de las hormigas», detalla el experto.
Este estudio forma parte de un proyecto que recientemente descubrió que los propios chimpancés revisitan hormigueros específicos varias veces al año buscando estos insectos, algo que no se había reportado antes (Communications Biology, 2024).
Entender la evolución humana y proteger a los primates amenazados
Adriana Hernández-Aguilar, profesora Serra Húnter en la UB, supervisora del estudio y codirectora de investigación del IJGE, enfatiza: «Estudiar a los chimpancés en hábitats de sabana, como el lugar donde hemos hecho el estudio, tiene implicaciones importantes para entender la evolución humana, ya que las primeras especies de homininos que acabarían originando nuestro linaje evolucionaron en hábitats similares».
Los investigadores también alertan de que los chimpancés de África del Oeste están críticamente amenazados de extinción. «Por tanto, es crucial comprender las estrategias que utilizan para sobrevivir en estos hábitats duros en los que la comida, el agua y el refugio pueden ser escasos durante la larga época seca», concluye el equipo.