El nado subacuático en apnea es una fase fundamental de la natación de competición y los nadadores pueden pasar hasta más de un tercio del tiempo total de la prueba en apnea (pausa en la respiración de 10 segundos o más). Esto se debe a que, al desplazarse por debajo de la superficie del agua, sufren una menor resistencia y alcanzan velocidades superiores que en el nado en superficie. Sin embargo, a pesar de su importancia, existe un escaso conocimiento sobre el efecto de la apnea en el ejercicio en el agua y sus posibles consecuencias para la salud.
Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica Madrid (UPM) ha liderado un proyecto que ha analizado cuáles son los efectos sobre el organismo de la duración de la apnea durante el nado subacuático, una técnica de desplazamiento bajo el agua que resulta crucial en la natación competitiva. El objetivo fundamental de este estudio ha estado dirigido a optimizar los procesos de entrenamiento en apnea para mejorar tanto el rendimiento físico como la seguridad de los nadadores de élite.
El proyecto "U-SWIM", financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y liderado por la UPM, es una colaboración multidisciplinar que ha contado con expertos en biomecánica, fisiología del ejercicio y entrenamiento en hipoxia de diversas organizaciones: INEF-UPM, Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada y la Federación Francesa de Natación. El trabajo realizado se ha centrado en estudiar la influencia de la duración de la apnea del nado subacuático en los marcadores perceptivos, biomecánicos y fisiológicos de nadadores de elite, especialmente el efecto de la hipoxia (nivel bajo de oxígeno) moderada.
La investigación se llevó a cabo tanto en condiciones de normoxia (a nivel del mar) como de hipoxia (entrenamiento en altura, a 2320 metros sobre el nivel del mar), ya que los nadadores de élite realizan periodos de entrenamiento de varias semanas en Centros de Alto Rendimiento situados a estas alturas y por tanto es necesario saber cómo responde el organismo en esas circunstancias. Los resultados preliminares demostraron que la respuesta a la apnea en distancias de 25 metros eran seguras para los deportistas y que ningún nadador presentó ningún síntoma negativo. Curiosamente, aunque no hay diferencias en el rendimiento, los nadadores sí reportaron mayor incomodidad durante la apnea, lo que podría indicar el por qué muchos nadadores suben a superficie antes de tiempo.
En palabras de los miembros del INEF-UPM que han participado en el estudio−Santiago Veiga, investigador principal del proyecto, y Carlos Segovia− “creemos que los resultados que hemos obtenido ayudarán a optimizar el entrenamiento y garantizar la seguridad de nuestros deportistas, tanto a nivel del mar como en altitud”.