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News Release

El cráneo de las aves es el de un dinosaurio joven

12 June 2012 madrimasd

La forma del cráneo aviario es una versión adulta de los cráneos juveniles
de los Terópodos, un amplio grupo de dinosaurios bípedos y carnívoros. Así
lo corrobora la revista Nature en un artículo firmado por un equipo
internacional de científicos en el que participan paleontólogos de la
Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Un estudio publicado en la revista Nature acaba de demostrar que el cráneo
de las aves modernas surgió a través de una secuencia de episodios
asociados al acortamiento de las trayectorias de crecimiento en
dinosaurios carnívoros (Terópodos). Este fenómeno, conocido como
pedomorfosis, implica que la forma del cráneo aviario es en términos
generales una versión adulta de los cráneos juveniles de sus ancestros los
dinosaurianos.

Para llegar a esta conclusión, un equipo multidisciplinar de científicos
utilizó una serie de técnicas digitales y estadísticas de medición de la
forma conocidas como técnicas de morfometría geométrica. Gracias a estas
fue posible comparar la muestra más completa recogida hasta la fecha de
embriones juveniles y adultos de dinosaurios, tanto fósiles como actuales
(considerando a las aves como dinosaurios modernos).
Además de especialistas de la Unidad de Paleontología de la Universidad
Autónoma de Madrid (UAM), el equipo de investigación que firma el estudio
incluye a embriólogos de la Universidad de Harvard y a paleontólogos de
las universidades de Texas y Nueva York y del Museo Americano de Historia
Natural (EEUU).

El estudio demuestra que aspectos físicos de las aves modernas tan
característicos como el tamaño corporal reducido, los grandes ojos y los
cerebros globosos (encefalizados), son el resultado de al menos cuatro
episodios sucesivos de acortamiento en el crecimiento normal (desde el
estado de embrión al estado adulto) de sus ancestros los Terópodos. Esto
explica que los dinosaurios más primitivos tuvieran secuencias de
crecimiento más largas que la de sus descendientes; acortamiento en tiempo
de crecimiento que es muy evidente en las aves.

Jesús Marugán, de la Unidad de Paleontología de la UAM y firmante del
artículo, explica que el primero de los cuatro episodios de acortamiento
en el crecimiento de los Terópodos indica un cambio en la morfología
general del cráneo: “más cuadrangular en las especies más basales o
primigenias, como el arcosauromorfo Euparkeria, hacia morfologías
craneales con cráneos más ligeros y estrechos, como el tiranosaurido
Guanlong”.
“La segunda etapa es ya el comienzo de la reducción de la secuencia de
crecimiento asociada a un acortamiento de la cara: el emblemático
Archaeopteryx, el género de aves más primitivo que conocemos. Además de
la reducción drástica del tamaño corporal, a partir de esta etapa
aparecerían los rasgos más distintivos de las aves: su pico, la
cefalización y el crecimiento de las órbitas”, complementa el mismo
investigador.
Como constata el artículo, son precisamente estos rasgos que se van
acentuando sucesivamente hacia las aves modernas (reducción en talla y
desarrollo cefálico) los que fueron decisivos en el proceso evolutivo que
configuró el control mecánico y neuronal necesario para desarrollar el
vuelo.
Para los investigadores este hallazgo no sólo es otra evidencia
paleobiológica de que las aves son dinosaurios. Resaltan que el trabajo
es, además, una demostración de que las claves para desentramar la
naturaleza de los mecanismos evolutivos radican en estudios integrados:
comparando especies extintas con sus especies descendientes vivas que
habitan hoy el planeta.

Desarrollo y evolución
La relación entre las alteraciones en la secuencia del crecimiento
—desarrollo embrionario— y el surgimiento de novedades evolutivas en el
tiempo, es un hecho ampliamente reconocido en biología. Esta relación
entre desarrollo y evolución queda perfectamente enmarcada en la frase:
"Ontogenia recapitula Filogenia", propuesta por el filósofo y biólogo
alemán Ernst Haeckel en 1892, y conocida como la "teoría de la
recapitulación". Esta teoría sostiene que el desarrollo embrionario de
cada especie (ontogenia) refleja la historia evolutiva de dicha especie
(filogenia); o, lo que es lo mismo: que cada uno de los estados que el
individuo de una especie atraviesa a lo largo de su desarrollo embrionario
representa una de las formas adultas que apareció en su historia
evolutiva.

Attached files

  • Arriba izquierda: cráneo de Alligator juvenil. Arriba derecha: Alligator adulto. Medio izq.: Coelophysis juvenil. Medio dcha.: Coelophysis adulto. Abajo izq.: Archaeopteryx juvenil. Abajo dcha.: Archaeopteryx adulto.